La Primera Guerra Mundial (julio de 1914-noviembre de 1919), marca la gran división entre el siglo XIX y el siglo XX. El regreso del patrón oro fue muy difícil ya que supuso una deficiencia en el sistema de pagos internacional. Las causas de la guerra fueron tanto políticas como económicas. La etapa posterior a la guerra francoprusiana (1870-1871) es la denominada paz armada. Supuso un gran crecimiento de los ejércitos gracias a las ampliaciones tecnológicas en el campo del armamento. Durante esa etapa hubo muchos enfrentamientos donde los puntos principales de los conflictos fueron la ocupación de los espacios coloniales y la formación de imperios.
Durante los cuatro años de guerra, la situación que se aconteció fue muy dura con un gran número de fallecidos y heridos. La guerra se financió en todos los países mediante el aumento de los impuestos, el endeudamiento del gobierno, etc.
El aumento de la circulación fiduciaria fue la forma principal de financiación de la guerra. Francia y Rusia financiaron la guerra con reservas de oro que tenían y préstamos internacionales. La Gran Bretaña también lo hizo así pero sin embargo, recurrió a un gran aumento de los impuestos, ya que sólo por esta vía financió una tercera parte de los gastos. El coste de la guerra y la difícil financiación hizo que en el momento de paz, todos los países excepto EEUU, tuvieran menos reservas de oro y más billetes en circulación.
Aunque se suele hablar del Tratado de Versalles como el acuerdo que supuso fin a la guerra y que dictó las condiciones de paz, en realidad en Versalles sólo se firmó la paz con Alemania. A parte, se firmaron diferentes tratados con cada uno de los países vencidos. Los países vencidos tuvieron una sanción económica a causa de ser considerados iniciadores y culpables de la guerra. Mientras se discutía el importe de las reparaciones, Alemania fue obligada a realizar importantes pagos en especie, principalmente carbón. La capacidad alemana para pagar las reparaciones dependía de que consiguiera una balanza comercial favorable. No fue hasta 1924 con el Plan Dawes que Alemania se vio reforzada ante los pagos de las reparaciones gracias como, por ejemplo, a la creación de una agencia para controlar las finanzas alemanas y asegurar el cobro de las reparaciones. El Plan Dawes también preveía la emisión de un empréstito con el apoyo de los gobiernos, aunque negociando en las bolsas. El empréstito Dawes permitió volver al patrón oro a través de una nueva moneda, el reichmark. De esta manera, Alemania fue uno de los primeros países que volvió al patrón oro. El retorno del patrón oro se planteó en la conferencia de Génova de 1922, convocada por Gran Bretaña y Francia. La conferencia reconoció que el oro disponible era insuficiente para asegurar el funcionamiento del patrón oro en las condiciones de guerra.
La hiperinflación alemana fue la más elevada y la que tuvo más consecuencias para la economía mundial. Hacia el año 1922, Alemania comenzó a tener una gran pérdida del valor de la moneda. La falta de voluntad del gobierno para saldar el déficit presupuestario estaba muy vinculada a solucionar los problemas de las reparaciones, ya que Alemania tras la guerra tuvo que reponerse de varios ataques.
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