Durante la época del siglo XIX creció la necesidad de los medios de pago. Para ello existían dos grandes grupos de instrumento de pago: la moneda real, cuya moneda coincide con el valor nominal, y el dinero fiduciario, donde el valor nominal no tenía ninguna relación con el valor real, sino con la fe depositada en el valor de esa moneda.
Los billetes eran escasos y circulaban poco. La banca arrancará a partir de los siglos XVI-XVII, en el cual el dinero bancario se emitía en una cantidad equivalente al valor de reservas que tenía el banco. En función de las equivalencias se emitía dinero fiduciario basado en letras de cambio. Las letras de cambio serán un instrumento importante de pago en el siglo XIX, emitidas en una divisa a nivel internacional y suele ser paralela a un gran banco. Me parece una buena forma de pago ya que la cantidad la cual se iba a traspasar o a pagar siempre constataba en un documento en la cual los comprometidos a realizar esta transferencia con una tercera persona, se comprometían firmando en la orden escrita.
Muchos países disponen de materiales para el intercambio y el consumo de ellos, como por ejemplo las reservas de metales que tienen los países que conquistan territorios imperiales en África o Asia, conquistando minas.
Gran Bretaña impuso a sus compradores la necesidad de pagar en oro. Se tenía que dar la libre circulación de oro y no existir nada de protección para poder comercializar en la economía y permitir la libre competitividad de los mercados. Lógicamente los países poseedores de oro a cambio recibirían una gran cantidad de productos, mercancía, etc. ya que el oro en esa época se consolidaba como un material precioso, caro y de alta calidad. Los países de patrón plata lo dominaba Francia. Si coincidía en una época de expansión, era mejor el patrón oro, ya que aseguraba en la época expansiva a los países industrializados una detención de la subida de la inflación y del coste ya que los requisitos del patrón oro era su libre circulación entre los diferentes países. En épocas de crisis, no obstante, era más conveniente el patrón plata. Los primeros economistas que pensaron en las ventajas del patrón oro, decían que el mercado podía restablecer los desajustes provocados por éste. El desajuste en la economía podía ser exterior. Entraba más oro, que aumentaba la oferta monetaria y como consecuencia los precios tendían a bajar. El patrón plata proporciona una mayor flexibilidad en la emisión de oferta monetaria y hace menos graves las crisis económicas. Los inconvenientes se basaban en un comercio lento y caro.
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